AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO
claro, se nos hace difícil esperar esa tercera entrega/colofón que llevará por nombre Nocilla Lab.
Toda tu obra, o ésta es nuestra impresión, está imbuida de sustancia poética, a pesar de su honda implantación en hechos del todo cotidianos y actuales. ¿Es posible entender la prosa sin poesía o la poesía sin prosa? ¿Comprendes a quienes, aún hoy, intentan hacer de una y otra algo así como dos “categorías” entre sí excluyentes?
Para mí no, no es posible entender la prosa sin la poesía. Aquellos textos en los que no encuentro un pulso poético terminan aburriéndome en mayor o menor medida. Ahora bien, lo que es poético o no es bastante subjetivo, puede que algo tenga para mí una lírica y para otra persona no, y viceversa. Es un territorio absolutamente personal.
Sabemos que ésta te la han hecho un montón de veces, pero suponemos que es ineludible. ¿Qué opinión te merece la etiqueta "Generación
Nocilla"? ¿Cuál es la situación de este hipotético grupo/círculo de autores afines dos años después del Boom Nocilla?
Sobre la etiqueta, me parece conceptualmente poco apropiada, pero es algo que el mundo del periodismo ha introducido, cómodo de recordar, y no es mi responsabilidad. Mi trabajo termina cuando escribo un libro y lo promociono, el resto de cosas no las puedo controlar.
Lo que sí es cierto es que hay una serie de autores que hemos apostado por una forma de hacer literatura diferente a las que se venían haciendo en los últimos 20 años en España. No es que sea ni mejor ni peor, es que es diferente. Ponle a eso el nombre o la etiqueta que quieras. Puestos a poner, me gusta más Generación Afterpop o Mutante.
Y puestos a hablar de etiquetas -concepto, por otro lado, tan caro a tu escritura- con cuáles de éstas te quedas y por qué... ¿Transhumanismo o Posthumanismo? ¿Postpoesía o Transpoesía? ¿Fermionista o Bosonista?
Bueno, me hace gracia la pregunta. Sin duda, Postpoesía, que es término que acuñé yo para enmarcar mis textos.
Sobre los demás términos, creo que posthumanismo me gusta más que transhumanismo, y por supuesto fermionista antes que bosonista porque me incomodan todas las asociaciones, grupos, capillas, etc. No me gusta nada la gente; me gustan las personas.
Las citas que se intercalan en Nocilla Dream y Nocilla Experience, parecen glosar una sensación de cambio profundo, de transformación trascendental pero silenciosa. ¿En qué medida sientes que esas citas, y lo que transmiten, ayudan a consolidar la estructura narrativa de tus historias?
Mucho, son fundamentales. Son uno (no el único) de los ingredientes poéticos de los que hablaba antes. Entran en relación metafórica lejana con el resto de textos propios. La mayoría de las veces, no es que digan algo explícito por sí mismos o aclaren algo, pero a un nivel metafórico crean una atmósfera, un ambiente a través de los lazos lejanos que se establecen con los otros textos. Funcionan como unidades indivisibles, como si cada texto fuera una sola palabra que irradiase algo. Para mí, la poesía está más en el sustantivo que en el adjetivo.
Cibermundo y globalización, caos y azar, telesociedad y tecnofilosofía. En el mañana que nos aguarda, en el que la velocidad se antoja como alma de
todas nuestras transacciones, progresos y quién sabe si no involuciones, ¿cómo serán el arte y la literatura en la era del nanohorizonte?
No tengo ni idea. Nadie puede saberlo. Mi opinión es que, habrá, junto con la superespecialización que ya empezamos a vivir, una convivencia con la reunión de muchas disciplinas, de la que la Postpoesía sería una derivación. Creo que se valorará cada vez más a la gente que domine varios campos que antes eran estancos, que vea esas especializaciones a vista de pájaro, para poder coordinar. Los modelos de Redes Complejas son fundamentales para eso; ya se está viendo que casi toda la topología de lo que conocemos es una suma de redes complejas. No veo claro que eso sea un nanohorizonte, más bien lo veo al contrario, el horizonte cobra más dimensiones, un hiperhorizonte.
El desierto es un elemento omnipresente en Nocilla Dream y (aunque tal vez en menor medida) en Nocilla Experience. De hecho, has hablado en alguna ocasión de esos desiertos como “metáforas conductoras” que sustentan de algún modo el trasfondo narrativo de una y otra novela. Por encima de la alegoría obvia que refiere a la soledad, a lo primario, ¿qué significan esos elementos en apariencia “vacíos” en tu obra?
No sé responder bien a esta pregunta. Aparte de que, como todos sabemos, en poesía los silencios son tan importantes como los espacios llenos, supongo que trabajo con el vacío como trabajo con la sobreinformación, y que el asunto está en combinar en la medida precisa ambas cosas. Después hay otra cosa, el ruido, que ni es vacío ni es lleno en el sentido clásico de algo coherente y bien hecho. El ruido o spam es una categoría con la que trabajo mucho, construir una literatura con elementos (no sólo) de ruido, de información aparentemente inútil.
¿Qué piensas de la ciberescritura? La Generación blog y demás acólitos de la edición más allá de la criba y el mercado editorial heterodoxo. ¿Estamos ante esa tan cacareada democratización de la escritura o bien se trata de una epifanía de la egomanía? ¿Bloguesfera = Egosfera = Burrosfera?
Bueno, es muy amplio y no tengo una opinión clara sobre eso. En mi opinión es una manera más de comunicación, con sus peculiaridades, pero sólo eso. Por ejemplo, es cierto que hay mucho de egolatría, pero en la Red el escritor está mucho más expuesto; no hay tantos filtros como los hay cuando editas en papel, por lo que es una egolatría que puedes pagar cara; estás expuesto constantemente a posibles ataques, incluso injustos y malintencionados. La Red es como caminar sin padre ni madre (algo muy de la posmodernidad, que se ha acentuado en esta posmodernidad tardía), no hay una jerarquía que te guíe claramente ni que guíe claramente el conocimiento ahí vertido (salvo en publicaciones canónicas y de pago), por lo que se desarrolla un instinto especial, peculiar, muy intuitivo, de leer, escribir, y moverte por la red. Como un occidental del centro de Nueva York cuando va a las zonas más alejadas del Bronx, que o espabila o muere.
Sobre tus relatos gravita siempre una mezcla curiosa entre onirismo y búsqueda de referentes sólidos afianzados en “lo real”. En esa misma dicotomía parecen debatirse a menudo tus personajes. ¿Es, más allá de la literatura, tan inconstante la frontera entre realidad y ficción?
Eso es un debate eterno en filosofía, que no creo que haya tenido solución desde que el hombre es hombre. Para mí, la realidad es una ficción en tanto toda realidad no es el mundo sino una representación que nos hemos hecho del mundo, con lo cual es una ficción. La prueba está en que cada cultura tiene su propia idea del mundo, lo que le lleva a vivir y conceptuar de una manera distinta lo que ella llama realidad. Pero bueno, puedo cambiar de opinión en cualquier momento. Nada es seguro.
Como apóstol del paisaje desértico, el horizonte crepuscular -y horneado-, la distopía transhumana... a cuánto crees que estamos, en lo artístico y lo espiritual, de ese fantasma que recorre Nocilla Experience, Kurtz y su horror, del Neville de Soy Leyenda, ese último hombre vivo que ha de convertirse en Leyenda Negativa para el Nuevo Orden de posthombres...
Creo que a distancia cero. Están con nosotros en tanto somos capaces de pensarlos y recrearlos.
¿Qué hay de Cortázar en el Proyecto Nocilla, más allá del intersticio temporal por el que se cuela ese misterioso personaje llamado “Julio”? Y, por establecer cierto paralelismo con aquella Rayuela suya, ¿cuánto de probabilidad matemática cabe en la interpretación de tus historias?
De Cortázar me han influido sus cuentos, no Rayuela, que leí a trozos y de una manera creo que aún menos ortodoxa de lo que él propone. A mí el Cortázar que me ha enseñado es el de los cuentos, sin duda. Sobre la segunda pregunta, si la he entendido bien, puedo decir que, en general, ni yo sé interpretarlos, y en el mejor de los casos escojo una de la muchas interpretaciones que hay, pero por nada, porque me gusta más, no porque crea que es la correcta. O porque sobre alguna base tenemos tarde o temprano que movernos para dar un paso más.
Una pequeña crítica. Tus personajes son todos arquitectos hig-tech, artistas de vanguardia, músicos, escritores, etc... Hablando en plata: "gente con estudios", la mayoría, además, con una gran sensibilidad para abrazar la creación... Pasa un poco como los personajes de Ballard, todos médicos, arquitectos, pilotos o ingenieros... ¿No te preocupa estar orillando cierto proselitismo? ¿Acaso tienen que conformarse todos los no titulados del orbe con un simple "Margarina Dream"?
Es que no estoy de acuerdo con eso, en absoluto. Si los cuentas, verás que hay más personajes sin profesión ortodoxa que profesionales al uso. Hay putas, hay prófugos, hay camioneros, hay camareros, hay vagabundas…, y los que tienen una pasión casi siempre es una derivación monstruosa de su profesión, un componente outsider.
Y hablando de Ballard, joder, ayer se murió Ballard (este texto data del 20/4/2009, obviedad del editor). Cuando cuelgues esta entrevista te agradecería que pusieras un link al Credo de Ballard, credo redactado por él. Lo colgué en mi blog, ayer, por lo de su muerte, pero está en la Red en muchos sitios. Es un credo que al final es un poema extraordinario. Me gusta Ballard, como escritor y además como persona, su independencia, su personalidad eminentemente “fermiónica”. Más allá de las lógicas e inevitables influencias, no copió a nadie, creó su propio camino, su propio estilo y su propio sistema de pensamiento. Eso es lo que es para mí una mente genial.
Leyendo tu blog encontramos, del mismo modo que en tu obra, numerosas referencias a artistas de lo que se ha dado en llamar “postmodernismo” (transvanguardias, neo-pop, artes conceptuales,…), autores de la Tate, performances, etcétera. También eres autor de un poemario-performance (Joan Fontaine Odisea [mi deconstrucción], 2005). ¿Qué hay de bueno y qué de malo, desde tu punto de vista, en los “nuevos derroteros” del arte?
De malo, que yo sepa, nada. De bueno, todo. ¿Cómo es posible que exista un arte malo? No lo entiendo. Me parece una contradicción en términos decir que determinado arte es malo; el arte nunca puede ser malo en tanto expresión de cada época, y no hay épocas malas y buenas. ¿El Renacimiento es malo y el Medioevo es bueno? No tiene sentido. Yo no le veo ningún “nuevo derrotero” al arte más allá de los nuevos derroteros de la sociedad en la que se inserta. Lo que sí hay son artistas mejores o peores dentro de cada época. Como ha habido siempre.
Entrevista de Agustín Fernández Mallo para el nº de Mayo de 2009 de la revista Café Cadáver
